Quedarnos Quietos en el Liderazgo Adaptativo. Parte III

businessman in the office

¿Para qué Quedarnos Quietos cuando ejercemos liderazgo?

 

Sabemos que para ejercer liderazgo es necesario movilizar, tocar fibras, hacer temblar la zona de confort que estamos habitando. Sea a un colaborador directo, a nuestro jefe, a nuestro equipo de trabajo o nosotros mismos, a veces es necesario enfrentar asuntos que juzgamos difíciles, que nos aprietan la guata y nos hacen querer mirar hacia otro lado.

Y también entendemos que generar aprendizajes que traigan crecimiento y evolución, requiere de arte y de estar presentes y atentos al devenir, a lo que va pasando. Es en aquellos momentos en los que ya hemos “hecho” suficiente para que “algo” ocurra, que es importante Quedarnos Quietos y soltar para darle espacio a las fuerzas que están actuando pero que no han tenido oportunidad de manifestarse. Es en estos momentos en que nuestra práctica de Quedarnos Quietos y de atención plena es necesaria.

Y no se trata de desvincularse o de “volarse” e irse mentalmente a otro lugar. Muy por el contrario, estamos más atentos y más presentes que nunca, pero estamos en la quietud, estamos en paz ofreciendo una gran contención y no “apegándonos” a ningún resultado o expectativa. Tampoco se trata de subirse al balcón, habilidad crucial en el ejercicio de Liderazgo que nos permite entender sistémicamente que está pasando y donde sí ocupamos nuestra capacidad analítica, integradora e intuitiva.

Cuando esta quietud ocurre, si llega a ocurrir, normalmente “algo pasa”, algo se libera y da espacio a un quiebre que ofrece nuevas posibilidades. A veces lo que aparece es un gran desequilibrio que abre las compuertas para la búsqueda de nuevas formas que están siendo necesarias para la evolución del sistema, porque no seamos ingenuos, la quietud y el silencio no siempre traen armonía y equilibrio; muy por el contrario, las mayoría de las veces son el preludio a un concierto de voces insospechadas, inesperadas e incómodas.

No es fácil Quedarnos Quietos, no es fácil no dejarnos arrastrar por nuestros supuestos, expectativas, miedos y convicciones. Sin embargo, hacerlo es crucial para poder entender lo que de verdad “está pasando”, cuáles son las fuerzas presentes, y qué se quiere manifestar. Por eso, la práctica del Liderazgo Adaptativo tiene algo de arte y de sublimidad, porque al requerir que a través de prácticas como esta, aprendamos a ser más independientes de nosotros mismos y de lo que “está” pasando, nos permite fomentar que los sistemas sociales se muevan y busquen un estado nuevo de evolución.

Cuando desarrollamos la tan escasa habilidad de no caer presos de lo que pasa tanto fuera como dentro de nosotros mismos, vamos permitiendo que el mundo interdependiente que nos rodea se mueva con más fluidez, gracia y propósito mostrando sus diferentes caras y matices, testeando la realidad y avanzando –a veces con dolor e incomodidad- hacia nuevos equilibrios que están allí, esperándonos.

 

Por: Alexandra Montenegro